Resident Evil Requiem: explicación completa de sus finales y del proyecto Elpis

Última actualización: 14 de abril de 2026
  • Resident Evil Requiem ofrece dos finales opuestos según la decisión de Grace sobre Elpis, uno trágico y otro canónico.
  • Elpis se revela como un antiviral creado por Spencer para neutralizar armas biológicas, no como un nuevo virus.
  • El final bueno conecta a Leon, Grace, Sherry y Emily con un futuro marcado por la posible cura del Raccoon City Syndrome.
  • El informe de Grace y la escena postcréditos consolidan a The Connections como la gran amenaza de cara a un posible Resident Evil 10.

Final de Resident Evil Requiem

La explicación del final de Resident Evil Requiem gira alrededor de Elpis, un proyecto envuelto en secretos que parece otra arma biológica más… hasta que, al llegar al clímax, el juego te obliga a posicionarte: ¿liberar Elpis o destruirlo? De esa elección salen dos finales radicalmente distintos, uno trágico y otro considerado el canónico, además de un informe oculto, conexiones directas con Umbrella, The Connections y pistas clarísimas sobre hacia dónde apunta Capcom con el futuro de la saga.

La decisión final en ARK: qué es Elpis y por qué lo cambia todo

Explicación de los finales de Resident Evil Requiem

En los minutos finales de Resident Evil Requiem, Grace llega al corazón del laboratorio ARK, un complejo secreto de Umbrella situado bajo el orfanato de Raccoon City, separado del mítico NEST pero igual de siniestro. Allí se encuentra Elpis, ese misterioso proyecto que todo el mundo codicia y que The Connections lleva años intentando capturar desde las sombras.

Durante buena parte del juego, Elpis se presenta como una posible arma biológica definitiva: documentos filtrados, rumores dentro de Umbrella y las palabras manipuladas de villanos como Zeno y Victor Gideon hacen creer que se trata de un nuevo virus capaz de inclinar el equilibrio militar mundial. Sin embargo, las grabaciones y archivos que descubre Grace, incluida una entrevista inédita entre su madre adoptiva Alyssa Ashcroft y Ozwell E. Spencer, apuntan a algo completamente distinto.

Spencer, el gran arquitecto del horror de la saga, aparece aquí en un momento de aparente arrepentimiento. En la entrevista, se deja entrever que está cansado de la espiral de destrucción provocada por Umbrella y sus armas biológicas. Su intento de redención se canaliza en dos decisiones clave: la creación de Elpis y la adopción de una niña, Grace, a la que trata como su hija adoptiva antes de confiarla a Alyssa.

La gran revelación es que Elpis no es un virus ni un arma de destrucción masiva, sino un antiviral extremadamente potente diseñado para neutralizar el virus T y otras armas biológicas derivadas. El propio nombre ya daba la pista: “Elpis” significa “esperanza” en griego antiguo. El problema es que casi nadie dentro de Umbrella conocía su verdadera naturaleza, y The Connections interpretó sus filtraciones como si se tratase de un arma de control mental o un nuevo tipo de virus.

Todo este contexto desemboca en la terminal del ARK, donde el juego te pone entre la espada y la pared: Grace debe escribir una contraseña que decida el destino de Elpis. Puedes optar por “destruir” o por “esperanza” (liberar Elpis). No hay sistema de karma, ni decisiones previas que influyan: es un único momento binario, brutal, que determina quién vive, quién muere y qué final se considera canónico dentro de la cronología de Resident Evil.

El final malo: destruir Elpis y condenar a Leon

Si decides que Elpis es demasiado peligroso y escribes la contraseña para destruirlo, Resident Evil Requiem te da el que se considera su final alternativo o malo. Grace activa el protocolo de autodestrucción del ARK, convencida de que evitar que el proyecto caiga en manos equivocadas es la mejor forma de cortar el problema de raíz.

En cuanto se dispara la destrucción del complejo, el ARK empieza a venirse abajo: explosiones, estructuras derrumbándose y un temporizador que no deja margen de error. En mitad del caos, Leon, que lleva todo el juego sufriendo el Raccoon City Syndrome y una infección derivada del virus T en fase avanzada, se lanza a proteger a Grace una vez más.

Es en ese momento cuando aparece Zeno, el antagonista elegante y letal vinculado a The Connections. Todavía mantiene los poderes que recuerdan a los de Wesker: velocidad sobrehumana, fuerza brutal y esa capacidad casi ridícula para esquivar balas. El combate está totalmente desequilibrado, porque Leon está agotado físicamente y sigue debilitado por la enfermedad.

Leon empuja a Grace a una plataforma superior para darle una mínima opción de escapar, sacrificándose una vez más como el héroe que lleva siendo desde Raccoon City. En respuesta, Zeno no se anda con rodeos: lo tumba a golpes y, sin ceremonia alguna, le coloca el arma en la cabeza y aprieta el gatillo. Leon muere ejecutado en frío, en una de las escenas más crudas y secas que ha tenido el personaje en toda la saga.

Mientras Grace ve cómo el suelo se abre literalmente bajo sus pies, Zeno lanza una última mirada y la deja caer al vacío junto con la plataforma. El juego sugiere que está perdida, aunque ella logra alcanzar un ascensor y salir a la superficie, donde un equipo de rescate la recoge sin grandes fanfarrias.

Este final se siente abrupto y deprimente: no hay batalla final contra Victor Gideon, no se explora el verdadero propósito de Elpis, no aparecen escenas postcréditos ni se resuelve el entramado de conspiraciones. Simplemente, los créditos llegan y la historia se corta en seco, dejándote con la sensación de haber visto una variante posible pero no la verdadera conclusión.

El propio diseño del juego te anima a rectificar: al terminar este final, se te ofrece cargar automáticamente una partida justo antes de la elección con Elpis, para que puedas optar rápidamente por la alternativa considerada canónica. Es una forma bastante clara de decirte: “vale, has visto el final oscuro, ahora ve a por el que realmente importa para el lore”.

El final bueno y canónico: liberar Elpis y desvelar el verdadero plan de Spencer

Si en lugar de destruirlo decides apostar por la palabra “esperanza” y liberar Elpis, se activa la ruta considerada el final bueno y canónico de Resident Evil Requiem. Aquí es donde el juego enseña todas sus cartas y encaja la mayoría de piezas del rompecabezas narrativo.

Cuando Zeno localiza los viales de Elpis, está convencido de que se trata de un nuevo virus capaz de llevar sus poderes al siguiente nivel. Fiel a su arrogancia, se inyecta la sustancia sin pensarlo dos veces, seguro de que obtendrá una ventaja definitiva sobre Leon y cualquiera que se cruce en su camino.

El resultado es justo el contrario de lo que esperaba: Elpis empieza a actuar como antiviral ultra rápido, limpiando su organismo de las infecciones que le daban esos poderes tipo Wesker. En cuestión de segundos, Zeno pierde su velocidad imposible, su resistencia inhumana y su capacidad de jugar con las balas como si fueran chinas. En vez de potenciarlo, Elpis lo devuelve a un estado mucho más vulnerable.

En ese momento entra en escena Victor Gideon, antiguo miembro de Umbrella y auténtico cerebro detrás del conflicto en Requiem. Aparece en un estado grotesco, sin brazos, defendiendo que el plan de Spencer con Elpis era brillante no para lograr la paz, sino para empujar al mundo al caos: si todas las armas basadas en virus pierden su utilidad, según su lógica retorcida, el equilibrio de poder se rompería y la anarquía se adueñaría del planeta.

Zeno revela entonces que responde a The Connections, la organización que ya conocíamos por Resident Evil 7 y Village, pero su enfado dura poco. Gideon suelta su discurso, muta de forma acelerada y, en cuestión de instantes, decapita a Zeno sin darle casi opción a reaccionar. La supuesta mano derecha queda fuera de juego con una frialdad que subraya quién es el verdadero monstruo de esta historia.

Con Zeno eliminado, el conflicto se concentra en Victor Gideon y en el potencial de Elpis. Grace aprovecha la situación para usar el antiviral sobre Leon, que llevaba el Raccoon City Syndrome y una infección viral en fase avanzada. Elpis comienza a revertir los efectos, devolviéndole fuerzas y estabilizando su estado justo a tiempo para el enfrentamiento final.

Victor Gideon como Némesis evolucionado y el clímax en el ARK

La auténtica naturaleza de Victor Gideon se descubre durante el tramo definitivo del juego. Documentos, informes y su propia transformación apuntan a que su cuerpo ha sido alterado mediante el parásito Nemesis Epsilon, una evolución del proyecto Némesis que conocimos en Resident Evil 3.

Tras la primera pelea, Gideon muta de forma brutal: se convierte en una criatura gigantesca, con extremidades deformadas, un brazo mutado capaz de desgarrar carne con facilidad y la habilidad de canalizar electricidad. Visualmente y en términos de diseño, es un guiño directo a los jefes finales clásicos de la saga, pero con un toque moderno que lo acerca a las monstruosidades vistas en entregas recientes.

El combate final contra Gideon se desarrolla en el interior del ARK, rodeado de estructuras tecnológicas y biológicas a punto de venirse abajo. Leon, recién reforzado gracias a Elpis, se enfrenta al monstruo mientras Grace juega un papel clave apoyando en la gestión de sistemas y en la comprensión del propio antiviral.

La batalla combina varias fases en las que hay que aprovechar los puntos débiles de la criatura, esos sacos pulsantes y brillantes tan típicos de Resident Evil, al tiempo que se esquivan tentáculos y ataques eléctricos que pueden destrozarte en segundos. A pesar de estar en una situación físicamente delicada, Leon consigue imponerse y derrotar a Gideon en medio de un festival de mutaciones y explosiones.

Como manda la tradición de la saga, la victoria no trae calma inmediata. Una vez Gideon cae, el ARK entra en un colapso acelerado: estructuras derrumbándose, alarmas por todas partes y una sensación constante de que no hay escapatoria. Leon y Grace se ven atrapados, convencidos de que su historia termina allí, sepultados en el último laboratorio maldito de Umbrella.

En el último momento aparece el escuadrón Hound Wolf para salvarles la vida. Este equipo, asociado a Chris Redfield, irrumpe para evacuar a los supervivientes antes de que todo se desmorone. Chris no llega a participar directamente en el combate final, pero su influencia se percibe a través del grupo, que demuestra que la lucha contra el bioterrorismo se ha profesionalizado al máximo tras años de desastres.

Sherry, Emily y el impacto de Elpis en los supervivientes de Raccoon City

Tras el rescate, el juego baja el ritmo y se centra en las consecuencias personales del uso de Elpis. Leon informa a Sherry Birkin de que el antiviral funciona y que, por fin, existe una herramienta real contra el Raccoon City Syndrome que lleva años consumiendo a los supervivientes del incidente de 1998.

Sherry también sufre ese síndrome, heredado de su exposición pasada al virus G y a las secuelas del desastre. Entregarle una dosis de Elpis no es solo un gesto de amistad, sino un movimiento clave dentro del lore: abre la puerta a que muchos personajes ligados a Raccoon City tengan por fin una oportunidad de curarse de forma estable, algo que hasta ahora parecía imposible.

Otro punto emotivo del final tiene que ver con Emily, la joven sujeto de pruebas a la que Grace intenta proteger durante la parte ambientada en el hospital de Rhodes Hill. Emily acaba mutando en criatura y Leon se ve obligado a dispararle, dejándote con la sensación de que ha muerto sin remedio en un arrebato típico de la saga.

Sin embargo, el propio Leon llega a comentar que no le alcanzó ningún órgano vital, dejando una rendija de esperanza. Esa pista se confirma en la escena posterior del final bueno: descubrimos que Emily sobrevivió y está viviendo con Grace, que le enseña a leer y se hace cargo de ella como una especie de nueva familia improvisada en medio del caos.

La recuperación de Emily también sugiere que Elpis tiene capacidades regenerativas importantes, ya que la niña incluso recupera la vista, algo que se aprecia en la fotografía que Grace guarda en su escritorio. Más allá del detalle emocional, es un indicio de hasta dónde podría llegar la tecnología de Spencer si se usa con fines médicos y no militares.

Mientras tanto, las noticias empiezan a filtrar buena parte de los secretos enterrados de Umbrella, incluidos los verdaderos motivos detrás del bombardeo de Raccoon City y el papel de The Connections en la manipulación de gobiernos y juicios. Los teóricos de la conspiración señalan a este grupo en la sombra como responsable de la muerte de Alyssa Ashcroft y de numerosos encubrimientos a lo largo de las décadas.

La escena postcréditos y la pista hacia Resident Evil 10

Si has seguido la ruta buena, Resident Evil Requiem te recompensa con una escena tras los créditos que remata varias tramas y al mismo tiempo abre un nuevo frente para el futuro de la saga.

Primero vemos a Grace de vuelta a su trabajo como analista del FBI, aparentemente recuperando algo de normalidad. En su escritorio encontramos varios detalles interesantes: la mencionada foto de Emily, ahora con la vista recuperada, y el teléfono de Grace, donde puede leerse el número de Leon (266-555-0173), una pequeña broma interna que Capcom deja para los más curiosos.

Una llamada entre Grace y Leon confirma que Emily está viva y bajo el cuidado de la agente. Leon mantiene su tono habitual, serio pero con ese punto de ironía, mientras comentan los acontecimientos del ARK. Se intuye que ambos seguirán conectados de cara a futuras operaciones relacionadas con el bioterrorismo.

En ese mismo momento, el superior de Grace aparece y le exige un informe detallado sobre todo lo ocurrido en el ARK y las implicaciones globales de Elpis. Ese documento, el “informe de Grace”, se desbloquea como contenido extra en el menú de bonificaciones: son aproximadamente 60 páginas que profundizan en seis décadas de historia de Umbrella, desde su fundación en 1968 hasta la irrupción de The Connections y la caída de la corporación.

En la última escena postcréditos, la cámara nos devuelve a las ruinas del ARK. Un grupo de soldados vestidos de negro, con máscaras antigás y un aire claramente siniestro, informa por radio de que las fuerzas restantes de la BSAA han sido neutralizadas. Se disponen a recuperar un “objetivo” antes de que llegue el Escuadrón Hound Wolf.

El juego no lo explica de forma explícita, pero todo apunta a que ese objetivo está relacionado con Elpis: viales supervivientes, datos de investigación o incluso restos de las mutaciones de Gideon. El mensaje es claro: The Connections o algún otro grupo en la sombra sigue moviendo hilos y no va a permitir que la tecnología antiviral caiga completamente en manos del “bando bueno”.

Todo esto funciona como un teaser bastante evidente de lo que podríamos ver en Resident Evil 10: un mundo donde la existencia de un antiviral global ha cambiado las reglas del juego, pero donde las organizaciones oscuras intentan reapropiarse de esa misma herramienta para transformarla, de nuevo, en un arma.

El informe de Grace: Umbrella, The Connections y seis décadas de conspiración

El informe de Grace no es solo un extra de coleccionista, sino una pieza clave para entender el nuevo encaje del lore. En esas 60 páginas se repasa la historia de Umbrella desde 1968, la relación entre sus fundadores y el papel constante de organizaciones externas como The Connections.

Grace detalla que dos de los cofundadores de Umbrella, Ozwell E. Spencer y James Marcus, defendían visiones muy distintas de la investigación. Sus diferencias ideológicas provocaron tensiones constantes: Marcus estaba más obsesionado con la experimentación pura y dura, mientras que Spencer ponía el foco en el uso estratégico y el control del poder.

Aunque Spencer terminó apartando a Marcus, el daño ya estaba hecho. The Connections llevaba años financiando en secreto a Marcus y colocando espías dentro de Umbrella. Para los años 90, Spencer había perdido gran parte de su control sobre la compañía y acabó replegándose al ARK para trabajar en Elpis en la sombra.

Elpis se desarrolló como un proyecto ultra secreto, completamente al margen de las líneas oficiales de Umbrella. Por eso, The Connections apenas pudo rascar fragmentos de información a través de sus agentes infiltrados. La filtración más significativa solo indicaba que Elpis tenía el potencial de cambiar el equilibrio militar global, lo que ellos interpretaron como un supervirus con capacidades de control mental o algo similar.

A partir de ahí, las maniobras de The Connections se vuelven todavía más peligrosas. Según el informe, presionaron al gobierno de Estados Unidos para ordenar el lanzamiento del misil sobre Raccoon City, no únicamente para contener el brote, sino para dinamitar la alianza entre Umbrella y las autoridades estadounidenses y, de paso, destruir pruebas incómodas.

También influyeron en el proceso judicial posterior contra Spencer, asegurándose de que él cargara con toda la culpa del incidente. Resultado: Umbrella se disolvió oficialmente, y The Connections pudo meter la mano en los restos de la compañía para apropiarse de activos, líneas de investigación y piezas esenciales del proyecto Elpis.

Lo único que les faltaba era superar el sistema de bloqueo de seguridad de Elpis, algo que dependía directamente de Grace, la hija adoptiva de Spencer. Para The Connections, ella era la “llave” genética o simbólica para desbloquear lo que creían que era el arma biológica definitiva. En realidad, estaban intentando hacerse con un antiviral capaz de neutralizar todas las armas que les habían dado poder hasta ese momento.

Grace teoriza en su informe que el objetivo final de Spencer con Elpis era la paz y una especie de redención personal por décadas de horrores. No borra sus crímenes, pero sí añade un matiz nuevo: al final de su vida, parecía dispuesto a desarmar el mismo sistema de bioterror que él había impulsado. The Connections, por su parte, representan el relevo oscuro, la fuerza que quiere perpetuar ese negocio macabro reconfigurando los restos de Raccoon City como un centro logístico de armas biológicas.

El documento cierra subrayando que ahora es el FBI quien debe seguir la pista a The Connections, investigar su influencia en gobiernos y corporaciones y poner contra las cuerdas a los responsables de los innumerables muertos provocados por sus acciones. Implícitamente, esto sitúa a Grace y a Leon como figuras clave en el próximo gran capítulo del universo Resident Evil.

Con todo lo que desvela Resident Evil Requiem sobre Elpis, Umbrella, The Connections, Leon, Grace y el legado de Raccoon City, el juego no solo cierra una etapa, también deja clarísimo que la saga sigue muy viva. La introducción de un antiviral global, la revisión del papel de Spencer y la consolidación de The Connections como villanos principales reordenan el tablero de juego y preparan el terreno para futuras entregas en las que la línea entre arma y cura, redención y condena, será más fina que nunca.

Resident Evil Requiem
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