- Las ventas de unidades de PlayStation 5 se desploman un 58%, marcando su nivel más bajo para un mes de mayo desde el año 2000.
- Xbox registra el peor mes de mayo de toda su trayectoria comercial en cuanto a volumen de consolas vendidas.
- El precio medio del hardware ha subido un 14% en el último año, alcanzando los 502 dólares por la crisis de componentes.
- Nintendo Switch 2 lidera el mercado actual con una base instalada de 5,9 millones de consolas tras sus primeros doce meses.

El mercado de los videojuegos en 2026 está dejando unas cifras que pocos expertos habrían vaticinado hace apenas unos años. A pesar de los avances tecnológicos, las dos grandes plataformas de sobremesa están sufriendo un bache comercial sin precedentes que ha hecho saltar todas las alarmas en la industria internacional.
Los últimos informes financieros reflejan una realidad cruda donde el hardware tradicional parece estar alejándose del gran público. Esta situación ha llevado a que Sony y Microsoft registren sus peores números en décadas, marcando un punto de inflexión que coincide con un encarecimiento generalizado de los dispositivos de ocio electrónico.
Un mes de mayo para olvidar en las oficinas de Sony y Microsoft
Según los datos analizados por diversas consultoras del sector, PlayStation 5 ha experimentado una caída del 58% en unidades vendidas respecto al ejercicio anterior. Este desplome sitúa a la máquina japonesa en sus niveles de distribución más bajos para este periodo desde el año 2000, una época en la que el mercado funcionaba bajo dinámicas totalmente distintas a las actuales.
Por su parte, la división de juegos de Microsoft no ha corrido mejor suerte, firmando el que ya se considera el peor mes de mayo en toda la trayectoria de la marca Xbox. Aunque la compañía ha logrado salvar los muebles en cuanto a facturación bruta, el volumen de consolas que llegan a los hogares ha caído un 12% interanual, reflejando una fatiga evidente en el modelo de consumo.
El imparable aumento de precios y la crisis de componentes
El principal culpable de esta situación no parece ser la falta de interés, sino el coste prohibitivo que ha alcanzado el hardware. El precio medio de una consola nueva en el mercado se ha situado en los 502 dólares, lo que supone un incremento del 14% en solo doce meses. En el caso concreto de PlayStation 5, el ticket medio ha subido un 33% hasta rozar los 672 dólares tras los últimos ajustes que fijaron el modelo Pro en los 899,99 dólares.
La industria justifica estos movimientos por el encarecimiento de la fabricación, especialmente en lo que respecta a las memorias y el almacenamiento flash. Se estima que producir estos componentes cuesta hoy 2,5 veces más que hace un par de años, una presión inflacionista que las marcas han terminado trasladando directamente al bolsillo del consumidor final sin paños calientes.
Este escenario contrasta con la buena salud de la que goza Nintendo Switch 2, que ha logrado esquivar la tendencia negativa general. La nueva máquina de la Gran N ha cerrado su primer año de vida con casi seis millones de unidades instaladas, demostrando que todavía hay hueco para el crecimiento si la propuesta y el precio logran conectar con las necesidades de los usuarios actuales.
La sombra de GTA VI como posible motor de recuperación
Mirando hacia el horizonte, todas las miradas están puestas en el próximo 19 de noviembre, fecha señalada para el lanzamiento de Grand Theft Auto VI. Existe la firme confianza de que el título de Rockstar Games actúe como un catalizador para vender hardware, incluso si los precios de las versiones más potentes de las consolas siguen subiendo de cara a la campaña navideña.
No obstante, el sector se enfrenta al reto de convencer a un usuario que ve cómo sistemas que salieron al mercado por un precio razonable ahora suponen un desembolso de lujo. Esta barrera económica podría generar problemas de stock si la demanda se concentra de golpe a finales de año, creando un cuello de botella que complicaría todavía más la recuperación de Sony y Microsoft.
La industria del videojuego encara el cierre del ejercicio en una encrucijada donde los costes de producción marcan el ritmo de las estanterías. Mientras que los accesorios han logrado crecer ligeramente en ventas, el núcleo del negocio basado en las consolas tradicionales atraviesa su momento más delicado, a la espera de que los grandes lanzamientos de software consigan equilibrar una balanza que actualmente parece inclinada hacia el pesimismo económico.

