- Sony dejará de fabricar juegos físicos a partir de enero de 2028.
- Más de 180.000 firmas en Change.org exigen que la compañía dé marcha atrás.
- La decisión responde a motivos económicos: Sony quiere maximizar ingresos eliminando intermediarios.
- El fin del formato físico afecta a la propiedad, la reventa y la preservación de los videojuegos.

El pasado 1 de julio de 2026, Sony comunicó oficialmente que a partir de enero de 2028 dejará de fabricar videojuegos en formato físico para sus consolas PlayStation. La noticia, que ha caído como un jarro de agua fría entre los aficionados, supone un punto de inflexión en la industria del videojuego. La compañía japonesa apuesta por un modelo completamente digital, argumentando cambios en los hábitos de consumo, aunque la comunidad lo interpreta como una estrategia para maximizar beneficios.
La reacción no se ha hecho esperar. En apenas unos días, una petición en Change.org ha superado las 180.000 firmas exigiendo que Sony dé marcha atrás. Además, políticos franceses y españoles han mostrado su preocupación por el impacto que esta decisión tendrá en el mercado de segunda mano, la preservación de los videojuegos y el empleo en el sector. En España, se estima que el formato físico, incluyendo la reventa, representa el 54% del mercado.
Una decisión largamente planificada
Lejos de ser un movimiento impulsivo, Sony lleva años preparando este cambio. La fábrica de discos Blu-ray de la compañía en Salzburgo (Austria) ya está reconvirtiendo su producción para fabricar microlentes ópticas, según diversas informaciones. Además, la empresa ha estado cerrando otras plantas de discos en los últimos años. Todo apunta a que la transición al formato digital es un paso inevitable en su hoja de ruta.
No obstante, Sony ha enviado un mensaje privado a los desarrolladores y editores indicando que aún podrán realizar pedidos adicionales de juegos en disco ya existentes hasta la fecha límite. También se ha comunicado que se permitirá distribuir nuevos juegos en tiendas físicas a través de códigos de descarga digitales, una medida que muchos consideran insuficiente para mantener vivo el formato físico tradicional.

Las razones económicas detrás de la eliminación del disco
El periodista Jason Schreier, de Bloomberg, ha explicado que el principal motivo de Sony es puramente económico. En un juego first-party vendido a 70 dólares, Sony ingresa unos 45 dólares en formato físico, mientras que en digital se queda con prácticamente la totalidad. En el caso de juegos de terceros, la diferencia también es notable: de 70 dólares, Sony pasa de ingresar unos 35 dólares en físico a casi 49 en digital. Multiplicado por millones de ventas, el beneficio extra es enorme.
El CEO de PlayStation, Hideaki Nishino, ha dejado claro que la compañía prioriza el rendimiento por cliente frente al volumen de ventas. Esto significa que se busca extraer más valor de cada usuario, ya sea mediante juegos, microtransacciones o suscripciones. El fin del formato físico elimina los costes de fabricación, distribución y el pago a tiendas, además de acabar con el mercado de segunda mano, algo que las compañías llevan años persiguiendo.

Consecuencias legales y de propiedad
Desde el punto de vista jurídico, la situación es compleja. El podcast ‘Jugando a Derecho’ señala que todavía es pronto para determinar si Sony está abusando de su posición de dominio. Si la compañía obligase a que los juegos digitales solo se pudieran adquirir en PlayStation Store, podría enfrentarse a problemas con las autoridades de competencia europeas. Sin embargo, ofrecer códigos de descarga en tiendas físicas podría ser un recurso legal para evitar esa acusación.
El derecho de reventa es uno de los puntos más conflictivos. Aunque se mantenga un formato físico con códigos, la eliminación del disco suprime de facto la posibilidad de revender o prestar juegos. Los expertos advierten que esto supone una desposesión de derechos del consumidor por la puerta de atrás. Además, la dependencia de servidores para acceder a los juegos digitales pone en riesgo la preservación a largo plazo, como ya ha ocurrido con títulos eliminados de bibliotecas digitales.

La decisión de Sony de abandonar el formato físico a partir de 2028 marca un antes y un después en la industria del videojuego. Más de 180.000 firmas, el posicionamiento de políticos europeos y el análisis de expertos coinciden en que el cambio responde a una estrategia de rentabilidad máxima, pero conlleva pérdidas significativas para los consumidores: el fin de la propiedad real, el mercado de segunda mano y la capacidad de elegir. Aunque la compañía mantiene silencio en redes sociales, todo indica que el plan sigue adelante. La pregunta es si la presión de la comunidad y las posibles acciones legales podrán torcer el brazo a una de las empresas más poderosas del sector.

