- Sony dejará de producir discos para sus nuevos lanzamientos a partir de enero de 2028.
- Nintendo mantiene un 45,4% de sus ventas totales en formato físico, lo que sustenta su modelo de negocio actual.
- Analistas del sector apuntan a que Nintendo será la última gran fabricante en abandonar los cartuchos.
- La estrategia para Switch 2 apuesta por un modelo híbrido que incluye los cartuchos tradicionales y las tarjetas de descarga.
El sector del videojuego atraviesa un momento de transformación profunda tras conocerse las últimas decisiones estratégicas de los grandes fabricantes. Mientras que el entorno de PlayStation ha sufrido una sacudida importante con el anuncio de que dejará de producir discos físicos para sus nuevos lanzamientos en enero de 2028, la postura de Nintendo parece navegar en una dirección completamente opuesta. Esta decisión de Sony ha generado un intenso debate sobre la propiedad de los juegos y la supervivencia de las tiendas tradicionales en Europa.
A diferencia de sus competidores, la empresa japonesa no parece tener incentivos económicos para dar carpetazo a los cartuchos a corto plazo. Los datos financieros más recientes reflejan que, aunque el mercado digital sigue creciendo, casi la mitad de los ingresos por software de la compañía todavía dependen de las cajas que vemos en las estanterías. En concreto, el formato físico representa todavía un 45,4% de las ventas totales de Nintendo, lo que demuestra que su público sigue valorando tener el objeto tangible en sus manos, ya sea por coleccionismo o por la facilidad de compartir juegos en el entorno familiar.
La visión de los analistas sobre el ecosistema de Nintendo

Expertos en el mercado como Mat Piscatella, analista de la firma Circana, sugieren que Nintendo será muy probablemente la última de las tres grandes en bajarse del barco del formato físico. Según su análisis, la compañía de Kioto suele actuar de forma independiente a los movimientos de Sony o Microsoft, manteniendo su propia hoja de ruta. En este sentido, se estima que Nintendo seguirá apostando por el formato físico al menos durante todo el ciclo de vida de su próxima consola, la esperada Switch 2, debido al fuerte vínculo que mantiene con las cadenas de distribución minorista.
El hecho de que el año 2026 haya sido el primero desde 2009 en el que los ingresos por ventas físicas han experimentado un repunte se debe, en gran medida, al lanzamiento de nuevo hardware de Nintendo. Esta tendencia refuerza la idea de que su ecosistema es diferente al de PlayStation, donde las ventas digitales han escalado hasta suponer cerca del 80% del total. Por el contrario, el usuario de la gran N sigue acudiendo a las tiendas físicas de forma masiva, lo que otorga a la empresa una posición de fuerza y estabilidad que no le obliga a forzar una transición digital completa.
Estrategias y nuevos formatos para Switch 2

Uno de los puntos clave para entender esta resistencia es el modelo híbrido que se está implementando. Nintendo ha introducido conceptos como las tarjetas llave o Game Key Cards, que permiten mantener una caja en el punto de venta aunque el contenido requiera una descarga parcial. Aunque este formato ha recibido críticas por parte de los usuarios más tradicionales, permite que el mercado de segunda mano siga vivo y que los comercios mantengan su actividad, algo vital para la visibilidad de la marca en territorios como España, donde el mercado físico sigue teniendo un peso considerable en las campañas navideñas.
Además, la propia directiva de la compañía, encabezada por Shuntaro Furukawa, ha reiterado en diversas juntas de accionistas que su prioridad no es empujar al usuario hacia lo digital, sino maximizar las ventas totales. Esto implica cuidar tanto a quien prefiere la comodidad de la eShop como a quien disfruta de su biblioteca en la estantería. Al final del día, mantener el cartucho físico es una decisión estratégica que evita renunciar a una parte muy jugosa de sus ingresos, especialmente en franquicias que se prestan al regalo y al intercambio entre jugadores de todas las edades.
A pesar de que la industria parece encaminarse irremediablemente hacia un futuro sin soportes físicos, la situación de Nintendo destaca como una anomalía que da un respiro a los románticos del disco y el cartucho. Con una base de usuarios que todavía se resiste a abandonar las tiendas y una estructura de negocio que saca provecho de la presencia en los escaparates, parece que los juegos físicos tendrán un hueco asegurado en las consolas de Nintendo durante bastantes años más, manteniéndose como el último bastión de un modelo de consumo que otros ya han decidido jubilar.