- Microsoft estaría valorando que los próximos Call of Duty no lleguen a Xbox Game Pass desde el primer día
- Bloomberg estima pérdidas de más de 300 millones de dólares en ventas al incluir la saga en la suscripción
- El modelo interno de reparto de ingresos haría que Call of Duty consuma gran parte del presupuesto de Game Pass
- Se barajan nuevos niveles de suscripción y posibles cambios de precio si el shooter deja de ser lanzamiento día uno

Los jugadores de Call of Duty que se han acostumbrado a estrenar la saga a través de Xbox Game Pass podrían encontrarse pronto con un escenario muy distinto. Diversas informaciones apuntan a que Microsoft está replanteando su estrategia con el shooter de Activision Blizzard dentro del servicio de suscripción, poniendo sobre la mesa la opción de dejar de lanzarlo el mismo día de su salida oficial.
Este posible giro de rumbo no es un simple detalle comercial: implicaría un cambio profundo en la promesa de valor de Game Pass y en la forma en la que Xbox utiliza sus grandes franquicias para atraer y retener suscriptores, también en mercados como España y el resto de Europa donde el servicio ha ganado mucha tracción en los últimos años.
Rumores sobre 2026: el próximo Call of Duty podría no ser lanzamiento día uno
La chispa de todo este debate llega de nuevo desde el entorno de Xbox. El periodista e insider Jez Corden, de Windows Central, ha comentado en varios análisis y podcasts que dentro de Microsoft se está discutiendo activamente la posibilidad de que el Call of Duty previsto para 2026 no aparezca en Xbox Game Pass desde el primer día.
Según explica Corden, la idea sería volver a priorizar las ventas directas a precio completo del juego, al menos durante sus primeros meses de vida, antes de sumarlo al catálogo del servicio. Dado que Call of Duty sigue siendo una de las sagas más vendidas del mundo, esta decisión permitiría exprimir al máximo su tirón comercial inicial.
El propio insider aclara que, a día de hoy, se trata de un escenario en estudio y no de una decisión cerrada. Sus palabras apuntan a que las conversaciones internas siguen abiertas y que hay diferentes posturas dentro de la compañía sobre hasta qué punto merece la pena mantener el modelo de estrenos día uno para una franquicia tan grande.
Esta posible retirada del lanzamiento simultáneo llegaría después de que Black Ops 6 y Black Ops 7 se estrenaran directamente en Game Pass, una jugada que en su momento se presentó como uno de los grandes argumentos para justificar la multimillonaria compra de Activision Blizzard y reforzar la propuesta de Xbox frente a otras plataformas.
El choque entre suscripción y ventas: los 300 millones que pesan sobre la mesa
Detrás de este posible cambio hay sobre todo razones económicas. Un informe de Bloomberg cifró en más de 300 millones de dólares las ventas potenciales que Microsoft habría dejado de ingresar en Xbox al incluir Call of Duty en Xbox Game Pass desde el día de lanzamiento. En otras palabras, muchos jugadores que antes compraban el juego a precio completo optaron por jugarlo a través de la suscripción.
Este impacto no solo se nota en las cuentas específicas del shooter. El propio Corden ha explicado que el modelo interno de reparto de ingresos de Game Pass hace que los títulos con más horas jugadas —como Call of Duty— se lleven una porción enorme del «pastel» presupuestario mensual del servicio.
Al absorber tanto valor, la saga estaría limitando la capacidad de Xbox para atraer otros juegos al catálogo y mantenerlo variado, algo clave para evitar la temida fuga de suscriptores cuando terminan sus lanzamientos favoritos. De ahí que dentro de la compañía se empiece a ver a Call of Duty como un arma de doble filo: funciona para atraer usuarios, pero también condiciona seriamente las finanzas del servicio.
Corden llega a plantear que, en esta situación, Call of Duty perjudica a Game Pass y Game Pass perjudica a Call of Duty. El razonamiento es sencillo: el shooter se come gran parte de los recursos internos que podrían destinarse a otros títulos, mientras que el hecho de poder jugarlo «más barato» dentro de la suscripción reduce el incentivo de comprarlo a precio completo, afectando a los ingresos directos de la propia franquicia.
Este debate se ha acentuado aún más tras las últimas subidas de precio de Xbox Game Pass y Game Pass Ultimate, con especial impacto en mercados europeos. En España, por ejemplo, el aumento de la cuota mensual se justificó en gran medida por la llegada de los estrenos de Activision día uno, por lo que cualquier paso atrás con Call of Duty inevitablemente llevará a muchos usuarios a preguntarse si el coste actual sigue estando justificado.
Subidas de precio, Europa y la presión de los suscriptores
El contexto europeo es particularmente sensible a las variaciones de precio de los servicios digitales. En los últimos años, Game Pass ha ganado mucho peso en países como España, Francia, Alemania o Italia, donde el atractivo de «tener todo el catálogo de Xbox y los nuevos lanzamientos» a una cuota fija ha sido uno de sus mayores reclamos.
Tras la subida de precios que afectó tanto a PC Game Pass como a Xbox Game Pass Ultimate, el lanzamiento de los Call of Duty recientes como grandes estrenos dentro de la suscripción se utilizó como una de las principales justificaciones para ese incremento de coste. Ahora, si Microsoft decide que las próximas entregas dejan de ser día uno, el debate sobre un posible ajuste a la baja del precio del servicio no tardará en llegar.
Entre los jugadores europeos más activos en redes sociales y foros especializados ya se percibe cierta inquietud. Muchos usuarios recuerdan que uno de los grandes argumentos para apoyar la compra de Activision Blizzard fue precisamente la promesa de tener la saga estrella del shooter disponible en Game Pass desde el día de su salida. Cambiar esa pieza del acuerdo puede interpretarse como un paso atrás respecto a aquel discurso inicial.
A esto se suma que, según diferentes filtraciones, la nueva dirección al frente de Microsoft Gaming —tras la etapa protagonizada por Phil Spencer— estaría reevaluando de arriba abajo la sostenibilidad del modelo de «todo en la suscripción». El caso de Call of Duty se habría convertido en una especie de termómetro para medir hasta dónde se puede estirar el concepto sin poner en riesgo la rentabilidad.
Para los usuarios de España y el resto de Europa, la pregunta clave es clara: si Call of Duty deja de ser un lanzamiento día uno, ¿se reflejará eso en una rebaja del precio de Game Pass o en condiciones más flexibles, o se asumirá como una simple pérdida de valor sin compensación directa?
Nuevos niveles, reestructuración y posibles modelos alternativos
En paralelo a este debate, distintas filtraciones técnicas apuntan a que Microsoft también estaría estudiando nuevos niveles de suscripción para Game Pass con nombres en clave como «Triton» y «Duet». Estos escalones más económicos se centrarían sobre todo en el catálogo first party de Xbox Game Studios y títulos ya veteranos.
La idea sería ofrecer un acceso relativamente asequible a juegos como Halo 5: Guardians, Gears 5 o Fallout 4, pero dejando fuera los grandes lanzamientos de terceros y, previsiblemente, los nuevos Call of Duty. A cambio, las entregas anuales del shooter volverían a depender del modelo tradicional de compra individual o de ediciones especiales con extras.
Esta posible reordenación encajaría con la visión que algunos analistas esgrimen desde hace tiempo: el modelo de «barra libre» con todos los estrenos de gran presupuesto incluidos desde el día uno podría ser difícil de sostener a largo plazo sin introducir matices, como niveles premium o extras de pago para determinados títulos.
Dentro de este esquema, no se descarta que Xbox explore fórmulas intermedias, como ofrecer Call of Duty en un nivel superior de Game Pass con un coste adicional, o mantenerlo fuera del catálogo en su primer tramo de vida comercial para después integrarlo cuando el grueso de las ventas iniciales ya se haya producido.
En cualquier caso, todos estos movimientos apuntan a una misma dirección: una etapa de reajuste profundo en la estrategia de Game Pass, donde la presencia o ausencia de Call of Duty como lanzamiento día uno se ha convertido en el símbolo más visible de un debate mayor sobre cómo equilibrar suscripción, ventas directas y sostenibilidad económica.
Qué puede esperar el jugador de Xbox y Game Pass en los próximos años
Para los usuarios de consola y PC, el impacto práctico de estos cambios pasaría por volver a una situación más parecida a la que se vive en otras plataformas. Si Microsoft opta finalmente por no incluir las próximas entregas de Call of Duty en Game Pass desde el primer día, quien quiera jugar al shooter de lanzamiento tendrá que comprarlo por separado, al margen de estar o no suscrito al servicio.
Al mismo tiempo, Xbox seguirá apoyando Game Pass con otros grandes estrenos día uno de su propio catálogo, como nuevos Halo, Gears, Forza o proyectos tan esperados como el reborn de Fable. El servicio continuaría siendo una pieza central de la estrategia de la marca, pero ya no dependería tanto de la presencia del shooter de Activision para justificar su propuesta.
Para quienes se suscribieron a Game Pass Ultimate precisamente por el acceso inmediato a Call of Duty, el cambio sería especialmente sensible. No solo por el valor percibido, sino porque llega tras un periodo de subidas de precio y promesas de «todo el catálogo desde el primer día» que ahora se matizan.
Con todo, también hay quienes ven en este giro una posible oportunidad: si Microsoft decide centrar Game Pass en un catálogo fuerte pero menos condicionado por una sola superproducción, podría apostar por una oferta más variada y, potencialmente, más ajustada de precio para quienes no están interesados en el shooter anual.
De momento, la única certeza es que no hay anuncio oficial por parte de Microsoft. Todo lo que se conoce procede de análisis, filtraciones y comentarios de insiders con buen historial en el entorno Xbox, pero ninguna de estas fuentes sustituye a una confirmación formal. Aun así, el mero hecho de que se esté debatiendo abiertamente la posibilidad indica que el modelo actual ya no se percibe como intocable.
Si finalmente Call of Duty deja de estar incluido de lanzamiento en Xbox Game Pass, la relación entre Microsoft, su servicio estrella y uno de los shooters más populares del planeta entrará en una fase nueva, en la que la prioridad pasará de hacer grandes promesas a cuadrar las cuentas sin perder la confianza de los jugadores, tanto en España y Europa como en el resto del mundo.
