- Keanu Reeves ha enviado una carta al juez solicitando clemencia para Carl Erik Rinsch basándose en su relación profesional previa.
- El director está acusado de desviar 11 millones de dólares destinados a una serie para comprar vehículos de lujo y criptomonedas.
- La defensa argumenta que Rinsch se encuentra en situación de indigencia mientras Netflix exige la devolución total del dinero.
- La sentencia definitiva se dictará el próximo 29 de junio y el cineasta podría enfrentarse a una década de prisión.
La relación entre ambos no es nueva, ya que coincidieron en el rodaje de 47 Ronin, una cinta que forjó una amistad que ha llevado a Reeves a escribir una carta personal al juez Jed Rakoff. El actor intenta que la justicia no sea tan dura con un hombre que podría pasar una buena temporada entre rejas por haberse pulido presuntamente el presupuesto de una serie en caprichos personales y lujos que nada tenían que ver con el trabajo.
Un proyecto de ciencia ficción que terminó en coches de lujo
Todo este lío comenzó con White Horse, una serie de ciencia ficción que prometía ser un gran éxito para Netflix. La plataforma soltó un pastizal, más de 60 millones de dólares en total, confiando en la visión de Rinsch, pero la cosa se torció definitivamente cuando el director pidió un refuerzo de 11 millones de dólares adicionales supuestamente para poder terminar la producción a tiempo.
Lejos de usar ese dinero para efectos especiales o decorados, las investigaciones apuntan a que el cineasta se pegó la vida padre de forma inmediata. Entre los gastos que han salido a la luz en el juzgado figuran compras de lo más variopintas, desde muebles de altísima gama hasta una colección de cinco Rolls-Royce y un Ferrari rojo. Por si fuera poco, parte del botín acabó en inversiones de criptomonedas que no salieron nada bien, lo que ha terminado de hundir su situación financiera y legal.
El papel de Keanu Reeves y la búsqueda de clemencia
A pesar de que las pruebas parecen bastante contundentes, Keanu Reeves no ha querido dejar tirado a su antiguo colega y ha redactado un texto donde lo describe como un artista con un talento excepcional pero con una evidente tendencia a complicarse la vida de forma innecesaria. Reeves, quien recientemente ha protagonizado la película Outcome, no busca negar lo ocurrido, sino ofrecer una perspectiva diferente sobre la personalidad de Rinsch, sugiriendo que su comportamiento errático podría ser una forma de autosabotaje.
La defensa del director asegura que el hombre se encuentra ahora mismo en una situación de indigencia, lo que choca frontalmente con el ritmo de vida que llevaba hace apenas unos años cuando manejaba los fondos de Netflix. Mientras la empresa exige que se le devuelvan los 11 millones más los gastos derivados de los abogados, la sombra de una condena de hasta diez años planea sobre la cabeza del realizador, quien espera conocer su destino final en apenas unas semanas.
Con la fecha de la sentencia a la vuelta de la esquina, queda claro que el apoyo de una figura tan querida como Reeves es un último cartucho para intentar reducir una pena que parece inevitable. El caso ha puesto de manifiesto los riesgos que asumen las grandes productoras al dar cheques en blanco a ciertos creadores, dejando un rastro de millones perdidos y una carrera profesional, la de Rinsch, que difícilmente volverá a levantar cabeza en la industria del cine tras este escándalo de fraude y despilfarro.