- Mezcla innovadora de acción en primera persona con mecánicas profundas de rol y progresión de estadísticas.
- Ambientado en una distopía virtual inspirada en Snow Crash donde la humanidad ha quedado atrapada.
- Destaca por su ambicioso mundo abierto y un sistema de jerarquías basado en la absorción de energía.
Si alguna vez te has preguntado cómo imaginaban en los noventa el futuro de la conectividad y los mundos virtuales, no hace falta mirar más allá de Immercenary. Este título, lanzado exclusivamente para la consola 3DO, es una pieza de culto absolutamente fascinante que se atrevió a experimentar con conceptos que hoy nos resultan comunes, pero que en su día eran pura ciencia ficción.
No es el típico juego de disparos; es más bien una experiencia psicodélica y ambiciosa desarrollada por el equipo de Five Miles Out y publicada por Electronic Arts. Con una atmósfera que mezcla lo industrial con lo surrealista, nos lanza de cabeza a una trama donde la línea entre la realidad física y la digital se borra por completo, dejándonos con una sensación de extrañeza constante.
Una trama donde el ciberpunk brilla
La historia nos sitúa en el año 2004, aunque vista desde la óptica de 1995. Todo comienza con el Dr. Marcus Rand, un científico que jugaba con la proyección astral a través del tiempo. En sus experimentos, contactó con una mujer llamada Raven, quien le advirtió que en el futuro la humanidad había quedado atrapada en una red virtual llamada Perfect. Los cuerpos físicos de las personas se marchitaban mientras sus mentes vivían en un bucle eterno de combate.
Tras intentar salvar el mundo y acabar en un centro de rehabilitación debido a un accidente psíquico, Rand funda la PIC (Proyecto de Comunicación Intertemporal). Esta organización, que es una mezcla de grupo terrorista, religión y centro científico, recluta al protagonista, el operativo número cinco, para infiltrarse en el núcleo de la red, conocido como el Jardín, y aniquilar al sistema operativo Perfect1.
Curiosamente, el guion escrito por Elton Pruitt bebió directamente de la novela Snow Crash de Neal Stephenson, lo que explica esa obsesión por las jerarquías y el entorno digital. El jugador debe escalar posiciones desde el rango 255 hasta el 1, enfrentándose a una sociedad de «rithms» (algoritmos) que luchan por su supervivencia en un entorno hostil y fragmentado.
Mecánicas de juego: Entre el FPS y el RPG
A nivel de jugabilidad, Immercenary es un híbrido muy curioso. Aunque vemos el mundo en primera persona, no se trata de un juego de habilidad pura como los shooters modernos. El éxito depende en gran medida de mejorar las estadísticas del personaje. Al derrotar a un enemigo, este deja una nube de estática que el jugador debe absorber, un proceso conocido como «Huffmanning», para aumentar su defensa, ofensiva o agilidad.
- Defensa: Representa los puntos de vida del rithm.
- Ofensiva: Gestiona la cantidad de munición disponible.
- Agilidad: Controla la energía necesaria para moverse.
El movimiento es un punto bastante particular y, para algunos, un poco tosco. Se maneja casi como un simulador de vuelo o un vehículo: aceleras y el personaje mantiene la inercia hasta que chocas o frenas en seco. Si te quedas sin agilidad, el pobre personaje empieza a cojear, obligándote a detenerte para recuperar fuerzas o buscar una de las agujas de recuperación esparcidas por el mapa.
En cuanto al combate, el juego implementa un sistema de fijado automático. No hace falta ser un experto en puntería, ya que el arma se bloquea en el enemigo si estás apuntando en su dirección general. Las armas se encuentran en esferas similares a bolas de billar; algunas son de un solo uso y otras consumen la barra de ofensiva, devolviéndote al láser básico cuando te quedas sin energía.
El Jardín: Un mundo abierto adelantado a su tiempo
Lo más impresionante técnicamente es el mapa. El juego presenta una ciudad gigantesca que se carga constantemente desde el disco, evitando pantallas de carga largas. Este entorno, el Jardín, es un despliegue de arquitectura absurda, con edificios que parecen hechos de carne humana, estructuras que desafían la gravedad y texturas de baja resolución que hoy en día recordarían a un juego indie experimental.
Dentro de este caos existen las zonas DOA-sys, espacios neutrales donde no se puede combatir. Aquí es donde el jugador puede charlar con otros rithms y jefes para obtener información vital. Es, básicamente, una simulación de un MMO offline, una idea brillantemente adelantada a la llegada de los juegos masivamente multijugador reales.
El ciclo de juego se ve interrumpido por las tormentas. Cada cinco minutos aproximadamente, el cielo se oscurece y caen rayos sobre las agujas de recuperación, recargándolas pero volviendo inutilizables las armas especiales y haciendo que los jefes salgan de sus guaridas para vagar libremente por la ciudad. Si mueres en el proceso, vuelves al laboratorio en el mundo real, perdiendo parte de tu progreso estadístico.
Legado y recepción crítica
En su momento, la crítica fue generalmente positiva, destacando la originalidad de su propuesta y la calidad de sus escenas FMV. Publicaciones como Electronic Entertainment le dieron la máxima nota, mientras que otras fueron más tibias debido a los controles poco intuitivos. A pesar de que Five Miles Out desapareció tras este proyecto, el juego ha dejado una marca imborrable en quienes valoran la experimentación.
Muchos analistas modernos ven en Immercenary una predicción inquietante del metaverso y los NFTs, debido a su sistema de rangos y la idea de identidades digitales raras y valiosas. El juego no solo fue un precursor técnico, sino también temático, planteando la tragedia de una humanidad que prefiere la gloria virtual a la supervivencia física.
Este viaje por la red de Perfect es una mezcla de ambición técnica y errores encantadores. Desde sus curiosos enemigos como los Goners o los Torks hasta su banda sonora etérea, el título se posiciona como una experiencia única. Aquellos que busquen un reto con un sabor retro y una visión distópica encontrarán en este exclusivo de 3DO una joya que, aunque sea tosca en sus mandos, brilla por su capacidad de imaginar un futuro digital oscuro y fascinante.