- Celebración de la 49ª edición en el pabellón 5 de IFEMA MADRID del 21 al 29 de noviembre.
- Nueva estrategia selectiva con la participación de 75 anticuarios y galerías de alto nivel.
- Incorporación del programa cultural "El Gran Tour" para conectar con los orígenes del coleccionismo.
- Refuerzo de la seguridad y autenticidad mediante un comité de más de 30 expertos internacionales.
Esta transformación no es fruto de la casualidad, sino de una renovación estratégica integral que apuesta por la calidad extrema antes que por la cantidad. Organizada por IFEMA MADRID, la feria ha decidido que es el momento de alinearse con los estándares más exigentes del circuito internacional, buscando seducir a un coleccionista que no solo sabe lo que quiere, sino que busca piezas con una historia y un valor que trasciendan las fronteras nacionales.
Una apuesta decidida por la exclusividad y el mercado global

En un mundo donde lo digital parece inundarlo todo, el valor de lo tangible y lo histórico cobra una fuerza especial en este salón. La idea es crear un espacio donde la relevancia histórico-artística de las obras sea el eje vertebrador. Pasear por sus pasillos será como hacer un recorrido transversal por la historia del arte, donde convivirán desde muebles de época con un estado de conservación impecable hasta piezas de arqueología que nos dejarán con la boca abierta.
El rigor de los expertos como sello de identidad

Este proceso de supervisión es, hoy por hoy, uno de los puntos fuertes que diferencia a Feriarte de otros mercadillos o ferias menores. Aquí se viene a buscar la excelencia, y esa garantía de autenticidad es lo que permite que Madrid se consolide como un polo de atracción para inversores culturales de todo el continente. Es, en definitiva, un entorno de máxima confianza donde la pasión por el objeto antiguo se mezcla con el rigor científico y académico de quienes mejor conocen el mercado.
El Gran Tour: recuperando el espíritu de los viajeros ilustrados
Venga, que no todo va a ser comprar y vender; también hay sitio para la cultura con mayúsculas. Una de las novedades más chulas de esta edición es el programa de contenidos bautizado como “El Gran Tour”. Se trata de una iniciativa que nos invita a mirar atrás, concretamente a esos viajes que hacían los aristócratas entre los siglos XVII y XIX, y que supusieron el germen del coleccionismo moderno tal como lo conocemos hoy en día.
A través de esta propuesta, la feria quiere que entendamos que coleccionar no es solo acumular cosas bonitas, sino que es una forma de conocimiento y descubrimiento personal. Reinterpretar ese legado desde una mirada actual le da a la feria un aire mucho más intelectual y pedagógico, alejándola de la etiqueta de simple evento comercial y convirtiéndola en una plataforma de legitimación cultural que nada tiene que envidiar a las grandes citas de Basilea o París.
Esta nueva etapa que inicia la feria madrileña busca, por encima de todo, adaptarse a los nuevos tiempos sin perder ese ADN que la ha hecho única durante casi cinco décadas. El objetivo es que tanto el anticuario de toda la vida como el joven inversor que acaba de aterrizar en este mundillo encuentren un espacio donde la calidad y la proyección internacional sean la norma y no la excepción. Todo apunta a que este renovado enfoque servirá para que Madrid siga escalando puestos en el ranking mundial del arte y las antigüedades, dejando el pabellón bien alto antes de su gran aniversario.
