- Castlevania: Belmont’s Curse recupera la exploración 2D metroidvania con un mapa no lineal que combina el castillo y la ciudad de París.
- El látigo Vampire Killer gana protagonismo como herramienta de combate y movilidad, acompañado por un arsenal de armas y habilidades adicionales.
- El juego apuesta por un estilo artístico gótico y colorido y se desarrolla en colaboración entre Konami, Evil Empire y Motion Twin.
- Su lanzamiento está previsto para 2026 en Nintendo Switch, PS5, Xbox Series X/S y PC, con voces en inglés y japonés y subtítulos en múltiples idiomas.

Castlevania: Belmont’s Curse marca el regreso por la puerta grande de una de las sagas más queridas del videojuego, apostando por la acción 2D, la exploración profunda y una ambientación gótica que esta vez se traslada al corazón de París. Este nuevo proyecto de Konami se apoya en un estudio con experiencia contrastada en el género, Evil Empire, para recuperar la esencia de los grandes clásicos de la franquicia y, al mismo tiempo, darle un giro propio que conecte con jugadores veteranos y nuevos fans.
En esta entrega nos encontramos con una aventura ambientada en 1499, apenas unas décadas después de los hechos de Castlevania III, en la que un heredero del linaje Belmont se ve obligado a desenvainar el Vampire Killer para hacer frente a una invasión demoníaca en la Ciudad de la Luz. Látigo en mano, saltos milimétricos y una ciudad en ruinas repleta de secretos se combinan para dar forma a un metroidvania clásico, con toques modernos, que busca convertirse en una de las entregas más importantes de la saga.
Contexto e historia: París medieval al borde del colapso
El punto de partida de Castlevania: Belmont’s Curse nos sitúa en un París medieval muy distinto al que solemos imaginar, un lugar devorado por las llamas, envuelto en humo y dominado por criaturas que emergen desde cada rincón oscuro. Es el año 1499, y el tañido de las campanas no llama a misa, sino que parece anunciar el fin de los tiempos para los habitantes de la ciudad.
En medio de este caos, un joven descendiente de Trevor Belmont y Sypha Belnades responde a la llamada de auxilio del obispo local, que envía una carta desesperada pidiendo ayuda para detener a las hordas demoníacas que asolan las calles. La situación es tan extrema que el mismísimo castillo, tradicional epicentro del mal en la serie, se manifiesta directamente en el corazón de París, fusionando la iconografía clásica de Castlevania con una urbe histórica reconocible.
El protagonista, heredero del linaje de cazadores de vampiros más famoso del videojuego, se arma con el legendario látigo sagrado Vampire Killer y se lanza a recorrer barrios destruidos, plazas en ruinas y un castillo plagado de secretos. Su objetivo no es solo acabar con los monstruos, sino descubrir cómo han logrado cruzar a este mundo y qué fuerza oscura está manipulando los hilos desde las sombras.
La narrativa se sitúa 23 años después de Castlevania III: Dracula’s Curse, conectando así con una de las entregas más emblemáticas de la cronología clásica. Aunque el protagonista es una nueva figura dentro de la familia Belmont, el vínculo con Trevor y Sypha refuerza el sentimiento de continuidad y legado que siempre ha definido a la saga.
A lo largo de la aventura, el jugador se topará con personajes pintorescos, aliados potenciales y enemigos carismáticos que ayudarán a dar forma a la historia. Como en otros títulos de la franquicia, se insinúan cámaras ocultas, documentos, objetos especiales y detalles del escenario que ampliarán el trasfondo del mundo, la tragedia de París y las motivaciones de quienes se han visto atrapados en este infierno gótico.

Acción 2D y exploración: el regreso al metroidvania clásico
Uno de los pilares de Belmont’s Curse es su estructura de mundo abierto en 2D con exploración no lineal, heredera directa de obras como Symphony of the Night. El mapeado combina el castillo con diferentes zonas de la ciudad de París, creando un entramado de estancias, calles, pasadizos y salas secretas que se van desbloqueando poco a poco a medida que conseguimos nuevos poderes, armas y habilidades clave.
El juego apuesta por un diseño de metroidvania clásico: contamos con un mapa automático que se va rellenando a medida que avanzamos, habitaciones específicas donde guardar la partida y puntos de viaje rápido que facilitan moverse entre áreas distantes una vez desbloqueadas. Nada de avanzar en línea recta sin mirar atrás; aquí se trata de memorizar rutas, volver sobre nuestros pasos y exprimir cada rincón hasta el último píxel.
La progresión se apoya en un sistema de acción con tintes de rol, donde derrotar enemigos y jefes finales nos otorga experiencia y mejoras. Estos combates no sólo sirven para subir estadísticas, sino también para conseguir equipo, armas alternativas y objetos que abren el acceso a nuevas zonas del mapa. La fórmula clásica de Castlevania se mantiene: cuanto más explores, más preparado estarás para los desafíos que esperan en las profundidades del castillo.
Además, el conjunto de biomas y entornos está cargado de trampas, puzles y peligros ambientales. No basta con tener buenos reflejos; habrá que pararse a pensar cómo sortear secciones plagadas de pinchos, mecanismos móviles, plataformas inestables y rutas que solo se revelan si prestamos atención al escenario. El juego quiere que usemos tanto la cabeza como la habilidad con el mando.
El ritmo de la aventura alternará entre secciones de plataformas intensas, exploración pausada, combates contra hordas de enemigos y enfrentamientos contra jefes de gran tamaño. Cada área tendrá su personalidad propia y sus desafíos característicos, invitando a que cada regreso a una zona ya visitada se sienta diferente cuando contemos con nuevas herramientas.
El látigo Vampire Killer y la jugabilidad centrada en el movimiento
Si hay algo que define a Castlevania, es su látigo. En Belmont’s Curse, el Vampire Killer vuelve con más protagonismo que nunca. No es solo un arma de ataque, sino también la pieza clave de la movilidad del protagonista y de la forma en que nos relacionamos con el escenario.
Inspirándose en las posibilidades de títulos como Super Castlevania IV, el látigo ofrece un sistema de control más libre y expresivo. Podemos atacar en distintas direcciones, controlar el espacio a nuestro alrededor y aprovechar su longitud para mantener a raya a enemigos peligrosos. Pero la novedad más jugosa llega con sus usos acrobáticos: el látigo sirve para engancharnos a puntos específicos del escenario y balancearnos al estilo trapecista.
Este movimiento convierte cada enfrentamiento y cada salto en una oportunidad para improvisar y ser creativo. Podemos usar el látigo para cruzar grandes abismos, alcanzar salientes que de otro modo serían inaccesibles o incluso reposicionarnos en mitad de un combate para castigar a los enemigos desde un ángulo más favorable. Dominar estas mecánicas será clave para sacarle todo el jugo al sistema de juego.
El combate se beneficia de esta versatilidad: nos permite jugar de forma agresiva o defensiva, controlar el tempo de cada encuentro y aprovechar las distintas animaciones del látigo para encadenar golpes con relativa seguridad. Quien se tome el tiempo de perfeccionar el movimiento con el látigo encontrará rutas alternativas, atajos y formas ingeniosas de afrontar los peligros que esconde París.
En definitiva, el Vampire Killer se convierte en una extensión del propio personaje, un recurso que mezcla ataque, exploración y movilidad avanzada. No se trata solo de machacar botones; hay margen para el dominio técnico, y eso gustará a quienes aman exprimir al máximo cada mecánica.
Armas adicionales y habilidades: algo más que un solo látigo
Aunque el látigo sea la estrella, el juego no se limita a ofrecernos una única herramienta de combate. A lo largo de la aventura iremos desbloqueando un conjunto de armas y habilidades alternativas que amplían enormemente las posibilidades tácticas en cada situación.
En los materiales mostrados hasta ahora se ha podido ver al protagonista empuñando una espada de manejo sencillo pero con buena potencia de ataque, ideal para quienes prefieran un estilo más cercano y directo. Esta arma, más rápida y accesible, se plantea como una opción perfecta para aquellos jugadores que se sientan más cómodos con un ritmo de combate algo distinto al del látigo.
Konami y Evil Empire han dejado claro que se irán revelando más armas y habilidades en el futuro. Todo apunta a que tendremos un abanico de opciones lo suficientemente amplio como para adaptar nuestro estilo de juego: armas rápidas pero débiles, otras más lentas y devastadoras, habilidades de control de masas o herramientas pensadas para explorar zonas secretas y resolver puzles concretos.
El diseño de los combates exigirá planificar cada enfrentamiento con cabeza. No bastará con llevar siempre el mismo equipo; habrá enemigos y jefes que obliguen a cambiar de enfoque, aprovechar ventajas elementales o sacar partido a una habilidad concreta. Elegir bien qué llevamos equipado antes de entrar en una zona peligrosa puede marcar la diferencia entre avanzar o caer una y otra vez.
Esta dimensión estratégica, sumada al componente de exploración, convierte a Belmont’s Curse en un metroidvania con una capa táctica muy marcada, donde experimentar con armas y habilidades forma parte del propio encanto del juego. Los fans que disfruten probando configuraciones y formas de juego diferentes tendrán aquí un amplio terreno para trastear.
Entornos, biomas y peligros: un París gótico lleno de sorpresas
Lejos de limitarse a pasillos y salas sin personalidad, el nuevo Castlevania propone un París medieval repleto de biomas diferenciados, cada uno con su propia estética, sus trampas características y sus secretos escondidos. Desde barrios consumidos por el fuego hasta plazas plagadas de cadáveres reanimados, el tono gótico se mezcla con una ciudad reconocible para crear una ambientación única dentro de la saga.
Los escenarios están diseñados para que el jugador sienta constantemente la tentación de salirse del camino principal y curiosear. Hay cámaras ocultas detrás de muros aparentemente sólidos, rutas alternativas que llevan a cofres especiales y zonas que sólo se revelan si usamos el látigo, las habilidades o ciertas armas de forma ingeniosa. El espíritu de romper paredes para encontrar comida o ítems secretos, tan clásico de Castlevania, sigue muy presente.
Por supuesto, no faltan los puzles integrados en el entorno, desde mecanismos que exigen activar interruptores en un orden determinado hasta secciones en las que el propio escenario es el obstáculo más peligroso. El fuego, el agua, los pinchos o las plataformas móviles pueden convertirse en aliados o enemigos, dependiendo de cómo los usemos a nuestro favor.
Además, cada bioma introduce una variedad de criaturas demoníacas que se adaptan a las características del entorno. Los zombis clásicos de la saga hacen acto de presencia desde el inicio, desplazándose con lentitud y resultando fáciles de eliminar en pequeños grupos, pero convirtiéndose en un problema serio cuando aparecen en grandes cantidades o cuando el terreno nos dificulta esquivarlos.
Junto a ellos, podemos esperar jefes y mini jefes de diseño elaborado, pensados para explotar las mecánicas de cada zona. No se trata solo de bestias enormes con muchos puntos de vida, sino de enfrentamientos con patrones claros, fases diferenciadas y oportunidades para castigar al enemigo si mantenemos la calma y leemos bien sus ataques.
Estilo artístico: gótico clásico con un toque colorido
Uno de los aspectos que más comentarios ha generado es su nuevo estilo artístico. En lugar de optar por un píxel art puramente retro o por un enfoque hiperdetallado y oscuro, Belmont’s Curse presenta un mundo lleno de color, con un tratamiento visual muy marcado que mezcla la esencia gótica clásica de la saga con una paleta más vibrante y contrastada.
Este enfoque visual permite resaltar mejor la arquitectura del castillo y de París, diferenciando con claridad cada zona y dando personalidad a cada rincón del mapa. Las animaciones de los personajes, enemigos y fondos buscan un equilibrio entre fluidez moderna y guiños estéticos a las entregas más queridas de la franquicia.
Aunque parte de la comunidad ha mostrado cierto recelo inicial ante esta estética, muchos jugadores han destacado que el proyecto se encuentra todavía en una fase temprana de desarrollo, con texturas y detalles que pueden pulirse de cara al lanzamiento. La sensación general es que Konami y Evil Empire intentan encontrar un estilo visual propio dentro del universo Castlevania, sin limitarse a copiar fórmulas anteriores.
Lo importante es que, pese a este giro de color y estilo, se respetan elementos clave como la atmósfera tenebrosa, los cielos encapotados, las catedrales amenazantes y los interiores repletos de iconografía religiosa y demoníaca. Todo ello se combina para ofrecer un mundo reconocible como Castlevania, pero enmarcado en una propuesta visual fresca.
Este apartado artístico se refuerza con la presencia de enemigos clásicos reinterpretados, como los zombis del inicio del juego, además de nuevos monstruos adaptados al entorno parisino. Aquellos que crecieron jugando a los títulos clásicos reconocerán muchas siluetas, comportamientos y poses, aunque presentadas con un acabado moderno.
Desarrollo, estudios implicados y vuelta de la saga
Castlevania: Belmont’s Curse es fruto de la nueva estrategia de Konami de volver a apostar por grandes producciones para consolas y PC tras años centrados en móviles y pachinko. Ya en 2021 se supo que la compañía estaba reorganizando su división de videojuegos con la idea de recuperar varias de sus franquicias principales, entre ellas Castlevania.
El desarrollo corre a cargo de Evil Empire, estudio conocido por su trabajo en Dead Cells, bajo licencia de Konami. Además, el propio estudio Motion Twin, co-creador de Dead Cells, participa en un papel de asesoría, continuando así la relación iniciada con el contenido descargable Return to Castlevania. Esta colaboración refuerza la idea de que la saga está en manos de gente que ya ha demostrado entender muy bien el género metroidvania.
El proyecto comenzó su producción en torno a 2022, y fue anunciado oficialmente en un State of Play de Sony, dentro de un bloque centrado en nuevos títulos de Konami. Durante la presentación se mostró un primer tráiler de jugabilidad y un mensaje del productor Tsutomu Taniguchi, quien subrayó la importancia que tiene este título como pieza clave del 40 aniversario de Castlevania.
Konami ha señalado que Belmont’s Curse es sólo el primer paso dentro de una nueva etapa para la franquicia. El objetivo es recuperar la exploración 2D tradicional para la línea principal de la saga, pero también abrir la puerta a futuros proyectos que puedan experimentar con otros formatos, plataformas y estilos.
En cuanto a la recepción inicial, la comunidad de fans ha mostrado una mezcla de ilusión y cautela. Hay quienes han criticado aspectos como el estilo visual o ciertos parecidos superficiales con otros productos recientes, pero también abundan las voces que piden paciencia, recuerdan el historial positivo del estudio y celebran que una serie que muchos daban por perdida vuelva con una entrega principal completamente nueva.
Plataformas, lanzamiento y características técnicas
Castlevania: Belmont’s Curse está previsto para lanzarse en 2026 y llegará de forma simultánea a varias plataformas de actual generación. Konami ha confirmado versiones para Nintendo Switch, PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC a través de Windows, cubriendo así tanto el público de consola como el de ordenador.
Se trata de una experiencia exclusivamente para un jugador, centrada en la campaña principal y en la exploración del castillo y la ciudad de París. No se han anunciado modos cooperativos ni competitivos, lo que refuerza la apuesta por una aventura clásica, intensa y cuidadosamente diseñada para disfrutarse en solitario.
En el apartado de localización, el juego ofrecerá voces en inglés y japonés, mientras que los textos y subtítulos abarcarán un abanico amplio de idiomas: inglés, francés, italiano, alemán, español, portugués brasileño, ruso, japonés, coreano, chino tradicional y chino simplificado. Esto garantiza que la historia y los matices del mundo de juego serán accesibles para jugadores de prácticamente todo el planeta.
En cuanto al género, Konami y Evil Empire lo definen como un título de acción-exploración 2D con fuerte componente de rol y diseño metroidvania. A diferencia de Dead Cells, aquí no hablamos de un roguelike: no hay reinicios constantes de la partida, sino un progreso persistente, mapa fijo y evolución del personaje basada en exploración y descubrimiento.
Todo ello convierte a Belmont’s Curse en una propuesta muy alineada con la tradición de los Castlevania en 2D más queridos, al tiempo que incorpora la experiencia moderna de un estudio que domina el ritmo del combate, la respuesta del control y el diseño de niveles con gran rejugabilidad.
Con esta combinación de legado, ambición y frescura, Castlevania: Belmont’s Curse apunta a ser una cita ineludible para los fans del género metroidvania y de la saga de los Belmont. París en 1499 no es sólo un telón de fondo espectacular: es un tablero de juego inmenso, repleto de secretos, enemigos icónicos y nuevas ideas que, si todo sale bien, devolverán a Castlevania al lugar que se merece dentro del panorama del videojuego.